
Conociendo la Torre de Babel
Nunca había conocido gente gay y los que conocí ahí eran de lo mas diverso. Si comenzabas a observar en la plaza san martín podias encontrar al grupo mas visible: los que yo denomino como “los buscadores” (por no decir acechadores). Eran a quienes siempre encontrabas ubicados en los famosos portales alrededor de la plaza. A diferencia de los fletes y travestís, quienes se ubicaban mayormente en los portales casi al final de la plaza hacia carabaya, los buscadores se ubicaban casi en toda la plaza. Su lugar predilecto no solo eran los portales, sino el interior de la misma plaza, alrededor de los ruedos de comicos ambulantes o en el cruce con jiron de la union. Los buscadores jamas se reunian en grupos, eran “cazadores” solitarios y siempre estaban al acecho de conocer a alguien a quien hacerle conversación para asi llegar a un posterior encuentro carnal.
Por otro lado estaban los gays habituales. Estos por lo general se reunían en pequeños grupos y por lo general se conocían entre ellos. A los gays habituales por lo general los encontrabas en el famosisisismo café Boza, ubicado obviamente en las galerias Boza de Jiron de la Unión. El café Boza de esos años era mas que nada un escaparate y centro de reunion de conversas, ligues y peleas de parejas. Este tipo de Gays frecuentaban la zona pero sin intención aparente de buscar ligue y si lo encontraban no era con el mismo metodo acechador de los buscadores.
Infaltables también eran los regios. Eran estos quienes solo iban a caminar y exhibirse por la primera cuadra de jiron de la union, por galerias boza o por las tiendas de ropa. No tenían amigos y por lo general los podiamos encontrar en el cafe "domino" de la misma galerias Boza. Muchos de ellos eran mayores y a estos los podías ver acompañados de viriles y guapos jovenes a quienes exhibian cual finas mascotitas ante la envidia y lujuria general.
Finalmente estaban los desposeidos. Eran los que se reunían en la plaza pues no tenían un lugar donde reunirse con sus amigos. Las bancas, entradas de museos o cafetines eran sus puntos de encuentro, sin determinar un lugar fijo. A veces alternaban y se confundian con los otros grupos, sin embargo , lo que los distinguía era el hecho de ir a la plaza sin un objetivo mas que el encontrar a sus amigos y socializar. Dentro de este grupo me incluía yo.
El grupo con el que me reunía en esos tiempos incluía a Luchito, Rafo (mi primer amigo), el divertido Hugo 2, el tierno y pequeño Sandro (quien después se haría mi enemigo y junto con dos chicos me atacarían dentro del baño de una disco) y sobretodo el lider del grupo, el mejor amigo que tuve en ese tiempo, el recordado y nunca olvidable Ronald (que años después sería abaleado en su casa en un crimen hasta ahora no resuelto).
Perdidos en la noche
Eramos los 6 un grupo muy raro pero unido y recuerdo mucho esa tarde de Verano en que decidimos conocer un poco mas de la Plaza y quedarnos para ver como era de noche. Llegadas las 8 de la noche Sandro desertó pues mas fuerte que la curiosidad era el miedo a su madre, quien frecuentemente lo golpeaba. Luego de él Lucho siguió el mismo camino y a eso de las 9 enrumbo a la oficina de su hermano. El temor estuvo a punto de hacerme seguir la misma ruta, pero mas fuerte era mi deseo de no decepcionar a mi gran amigo Ronald , asi que me quedé con el grupo a espera de lo desconocido.
Pasaban las horas y la plaza se poblaba con cada vez mas gente. Las primeras en llegar e inundar la plaza eran las travestis. Las había de todas formas, tamaños y rostros. Nunca había visto en mi vida a tantas juntas en un solo lugar. Pero lo mas curioso fue encontrar caminando y conversando con ellas a una figura familiar. Los lentes y los ojos divertidos y pequeños eran inconfundibles. Se trataba de Alfredo, el chico que me había sacado a bailar por primera vez aquella vez en la “Zeus”.
Alfredo era voluntario de una ONG de salud sexual y esa noche le tocaba distribuir condones en la zona. Quise acercarme a saludarle sin embargo el caos se desató ante mis ojos y precisamente cuando me acercaba a saludarlo.
.... Y al setimo día llegó el Caos
Alfredo me divisó y mientras sonreía para saludarme, un grupo de “pirañas” se lanzó cual bandada de palomas sobre él con la finalidad de arrebatarle las cajas de condones que traia en la mochila. Lo peor de todo es que al grupo de “pirañitas” se sumaron un grupo de travestis que le empezaron a exigir condones. El pobre Alfredo comenzó a caminar sin soltar prenda pero de pronto se vió rodeado por 2 frentes y la única salida fue coger las cajas de condones y lanzarlos al aire y lejos de él, cual novia que lanza el bouquete de flores a la multitud.
Los pirañas y las travestis se enfrascaron entonces en una terrible gresca por la posesión de las cajas de condones mientras Alfredo corria al lado de nosotros seguido de 4 “pirañas”. Lo peor vino después cuando llegaron manadas de policias y tanquetas. Parecía una imagen sacada de un cuadro de Picasso. Disparos al aire, travestis corriendo por todos lados con los tacones en mano, pirañas tirando piedras, caos y gritos por doquier. Nuestro pequeño grupo y Alfredo que se nos había unido, solo atinamos a quedarnos tendidos en la primera banca de las que había antes en las primeras cuadras de jiron de la union, esperando que la conmoción parase. Grave error.
La policía había comenzado a detener a toda la gente gay que encontraba alrededor, sin importar que tuviera o no documentos. Para remate, los pirañas que estaban siguiendo a Alfredo estaban cerca y empezaban a correr hacia nosotros cuando Alfredo nos despertó del letargo y nos hizo correr en dirección a Emancipación y de ahí hacia Abancay.
Aparentemente los pirañas habían sido despistados, pero las calles de Abancay se presentaban mas amenazadoras que la misma plaza (La Avenida Abancay de los 90´s era mil veces mas caótica y peligrosa que la Abanacay de hoy). Muchas de las calles no tenían luz, las calles estaban silenciosas, totalmente sucias, y solo se observaba de vez en cuando a un borracho o mas pirañas. Ya habiendo decidido caminar fue que Rafo de dio cuenta de que nuestros perseguidores estaban a pocas cuadras detrás nuestro.
Muere la Noche y nace un heroe
Ronald nos pidió calma y a paso rápido comenzamos a dirigirnos en dirección a calle Azangaro para salir por ahí hacia el centro civico. De pronto los pirañas comenzaron a correr hacia nosotros y Hugo lanzó un espectacular y muy femenino - histerico grito “Corran chicos”.
La correría parecía haber acabado pues felizmente llegamos al centro civico, en donde se encontraban ubicadas tres tanquetas militares y la zona cercada por alambres (por esos tiempos muchas zonas eran cercadas y custodiadas por militares). Corrimos hacía nuestros potenciales salvadores pidiendo ayuda. Segundo craso error de la noche. Los militares nos obligaron a echarnos al piso en medio de las tres tanquetas. Por mas que les explicabamos que haciamos por ahí a esas horas no oian razones y comenzaron a revisar nuestras pertenencias queriendo ver que podrían quitarnos.
Yo estaba paralizado de terror. Y el pánico se incrementó cuando uno de ellos comenzó a revisar la casaca que tenia puesta. Ronald me miraba desde su lado en el piso y de pronto se levantó. El militar le comenzó a gritar que se mantuviera en el piso pero Ronald seguía levantandose y explicando que nosotros fuimos perseguidos por pirañas y que nos acercamos a buscar protección. El militar seguia gritando , Ronald seguía hablando y nosotros aterrados. De pronto uno de los militares lo golpeo con la cacha del rifle al costado izquierdo del pecho y como si fuera una película en camara lenta vimos como nuestro Ronald caía al piso como fulminado.
Los demás militares se acercaron al salvaje y comenzaron a discutir entre ellos, mientras corrí hacia Ronald que se quejaba con los ojos cerrados. Los militares nos echaron del lugar mientras cargabamos a nuestro amigo y cuando ya estuvimos en Wilson Ronald abrió los ojos y comenzo a reirse. Había exagerado el efecto del golpe para asi lograr que nos dejaran partir.
Lo abracé como nunca lo hice con nadie y lo quise como nunca había querido a un amigo. Nunca nadie se había arriesgado por mi y por fin sabía lo que la frase amigo significaba en toda su cabalidad en aquella oscura, caotica y peligrosa noche de verano.
.... Y después se hizo la Luz
Podrán colocar mil luces y embellecer de todas las formas posibles al centro de Lima, pero lo mas bello que encontramos nosotros aquella noche inolvidable fue la certeza de que la pureza y la belleza de la amistad podía florecer y asentarse hasta en las mas oscuras y sucias calles o frente a las mas aterradoras circunstancias. Y lo mas asombroso...entre toda la variedad de seres que poblaban la archiconocida y recorrida Plaza san martín, entre tanto policía corrupto, militares abusivos, ladrones y fletes, gays regios y no tan regios, travestis , pirañas, buscadores e inocentes, había encontrado un verdadero amigo y solo por esa verdad Sodoma se salvaría del fuego eterno y la mujer de Lot se quedaría bailando al ritmo de Macarena.