jueves, 5 de junio de 2008

6. Liebst du mich (aun me quieres? ) II parte


Teddy Bear
Era T o más conocido por mí como teddy bear. Un fanático de los ositos de peluche y que además besaba y abrazaba como el mas tierno de los peluches que uno pudiera haber deseado en su vida. Aquella vez no hubo sexo fugaz, solo abrazos, besos y las mas tiernas caricias que jamás pensé que existieran en esas frías tierras. Luego de ese encuentro volvimos a salir e incluso me presento a los amigos con quienes se encontraba visitando Berlín pues los 3 eran de la ciudad de Hannover (Dato curioso: sus amigos no sabían que existía Perú). Teddy Bear era el hombre mas romántico, detallista y amable que hubiera conocido. Finalmente me invito a pasar un fin de semana en Hannover.
La casa de T era pequeña pero bellísima, los colores eran sumamente agradables y el calido interior ofrecía un enorme contraste con el paisaje helado y cubierto de nieve del exterior. Observando los detalles de la sala llamó poderosamente mi atención el encontrar en varios lugares las fotos de un joven de rasgos orientales. T me explicó que se trataba de las fotos de su ex pareja.

Un Romance Gitano
La historia con el chico de las fotos se inició hace mas de 5 años. T es ingeniero automotriz encargado de capacitar al personal de wolkswagen por el mundo y el joven oriental era agente de viajes. Ambos se conocieron, se enamoraron y comenzaron a hacer coincidir sus destinos y de esa forma el romance tenia lugar un mes en el caribe, a las semanas continuaba en Indonesia, luego en Madrid, para pasar a Chicago y así por todas las partes del mundo durante varios años.
La historia terminó hacía un año y medio cuando el jovencito le dijo a T que estaba cansado de un romance errante y que necesitaba estar con alguien a quien ver todos los días y que había conocido a un hombre en su país de origen de quien estaba enamorado. T quedó con el corazón roto pues lo quería mucho.
A pesar de presentir que ese amor no se había ido del todo logré pasar un inolvidable fin de semana en esa bella ciudad, sin poder evitar sentirme triste al tener que regresar a Berlín pues a los pocos días debía retornar a Perú. Obvio que nos hicimos promesas de pronto retorno, promesa que cumplí a los 6 meses que retorné pues sentía que ya me sería imposible conocer a alguien como T en alguna otra parte del mundo.

Liebst Du Mich ?
El ansiado reencuentro sin embargo, se tornó en amarga decepción. T no era el mismo dulce y tierno hombre que había conocido. No dejó nunca la amabilidad que lo caracterizaba pero sin embargo lo sentí frío y lejano. Esa noche fue una de las tristes que pasé mirando como dormía y sin saber que sucedía.
Al día siguiente bajamos a su auto y lo confronté. El me dijo directamente que teníamos que terminar. Me dijo que no estaba listo para vivir otra relación con alguien de otro país y que sabía que para mi era importante mi trabajo y mi carrera y que sabía que no los dejaría fácilmente , que temía que el sentimiento siguiera creciendo en él y que le aterrorizaba pensar que un día de estos leería un mail mío indicando que ya tenia una pareja en Perú y que finalizaba la relación y no podría soportar pasar por eso otra vez.
Solo le hice una pregunta, en el poco alemán que sabia: Liebst du Mich?. ("¿Aun me amas?"). Solo 3 palabras que hicieron que T bajara la cabeza, se empañaran sus tiernos y dormilones ojos celestes y me respondiera que en esa decisión no tenia que ver el amor sino que necesitaba protegerse, que no quería volver a sufrir de la forma que había sufrido hace poco.
Me despedí de él y esa fue la última vez que lo vi. Cogí el U-Bahn hacia Tiegarten e ingresé al lugar mas alejado que encontré para si poder dar rienda suelta a mi dolor. Llore hasta que ya no sentí que hubiera mas lagrimas para brotar y el cielo comenzó a llorar conmigo. Una terrible lluvia de verano cayó sobre el enorme parqué alejando a todos los posibles testigos de mi pena. Lloré y seguí llorando y en ese llanto me despedía de Berlín. De esa ciudad tan llena de libertad, pero también de sexo fácil y al paso, plagada de respeto por las diferencias pero lleno de gente pugnando por parecerse al resto, esa ciudad tan cosmopolita y avanzada pero que también albergaba a seres que buscaban afecto y amor y que sufrían o temían tanto al dolor de una separación al igual que a cualquier otra persona del mundo.

Auf Wiedersehen Berlin
Adiós Berlín, ciudad bella y avanzada que en sus paredes externas va pintada de graffitis de cultura, liberalidad y tecnología pero que al interior alberga los mismos miedos, necesidades y temores que cualquiera. Adiós Querido T y que el angelito del triunfo haga posible que haya mas gente como tú rondando los cuartos oscuros, las discotecas y las fiestas desnudas, que tan desnuda la gente podrá estar pero es muy difícil que la gente desnude su alma como tú lo hiciste.

sábado, 19 de abril de 2008

5. Liebs Du Mich ? (Aun me amas?) parte I


T

Hace unos días T (solo mencionare su inicial) me escribió un correo muy bonito en donde me contaba que la Volkswagen lo estaba mandando a su sede en Argentina y que era posible que se dira un salto para conocer Perú. También me contaba en su correo que había conocido a un chico de indonesia y que estaban muy enamorados , que planeaban casarse y vivir juntos. Sentí alegria por él pues era un hombre muy bueno y era eso lo que tanto estaba buscando y no encontraba en su natal Hannover ni en sus viajes por todo el mundo. Era bueno saber que él era feliz y sin embargo no pude evitar sentir en mi interior unas tibias gotas de pena sazonadas con pequeñas dosis de melancolia por lo que pudo pero no llego a ser.

Shock Inter cultural

Al principio Berlin no me parecio la gran cosa y durante el largo camino desde el aeropuerto hasta Noikolln, barrio en donde quedaba la casa del amigo que me alojaría, no vi nada que me llamara la atención. Reconozco que parte de esta tibia impresion era originada por la tremenda depresión que me llevó a salir del país y buscar respirar nuevos aires. Sin embargo, la sensación perduraría las semanas subsiguientes. Sentía que la gente no te ayudaba ni era amable si te notaban extranjero y peor aun si no sabías hablar Aleman. Pero después los horizontes se abrieron de la mano de Danny , un peruano que vivía en Berlin ya muchos años atras y que se ofreció a ser mi guía por aquella desconocida y liberal ciudad.

La vida en Rosa

La primera "atracción turistica" que me mostró fue el famoso Tiergarten. Este era un monstruosamente enorme y frondoso parque ubicado en pleno Berlin y cortado por cuatro avenidas enormes , las cuales convergen en el bellisimo y muy famoso Sieggesaulle. Es muy conocido el famoso angelito dorado que se encuentra sobre la enorme columna de 69 metros de alto y que se ubica exactamente en medio del tiergarten. Solía pensar que si el dorado angelito estuviera vivo saldría volando horrorizado de ver las cosas que se daban bajo sus narices (y alas) al refugio complice de los arboles.

Dentro del popular parque y debajo de la abundante vegetación se podía encontrar a hombres de todas las razas y tamaños mirandose y entablando contacto para intimar ingresando arboles mas adentro. Danny conocía todos los huecos y caminos del inmenso lugar y encontrabas cubanos, venezolanos, japoneses, filipinos, peruanos, y obviamente alemanes, todos mezclados cual ensalada rusa y con el solo y comun objetivo de encontrar placer sexual sin compromisos.

Pero el tiergarten no era el unico lugar. Danny me llevó a los populares Blue Kinos (o videos porno hablando en cristiano), saunas, clubes. Algo que llamó poderosamente mi atencion fueron las Naked party (Fiestas desnudas) que aunque no lo crean y piensen que me hacía el bobo, no me imaginaba que al ingresar a esas fiestas exigian a uno quitarse toda la ropa o al menos quedarte en calzoncillos. El pudor latino hizo que obviamente yo fuera uno de los poquisimos bichos raros que no estaba totalmente desnudo en esa fiesta. El lugar no podia ser mas raro y lo que me pareció lo mas divertido del lugar, una piscina, se convirtió en un ataque de asco y rubor cuando me enteré que el liquido que llenaba tal piscina no era agua precisamente. Lo malo es que me enteré cuando ya estaba punto de ingresar y mi amigo me hizo ver que el color amarillento del liquido no se debía precisamente a la falta de higiene. Obvio : no duré mucho en el lugar.

Las discos tambien facilitaba el intercambio "amoroso" pues casi todas tenían aparte de la sala de baile, un piso subterraneo con escasa luz en donde se facilitaban los encuentros fugaces y sin compromiso alguno. A las finales parecía que toda la ciudad facilitaba dichos encuentros y los espacios parecían basicamente destinados a ello.

Las dos caras de la moneda

Por un lado era emocionante y hasta esperanzador caminar por la calle y ver parejas de hombres o mujeres agarrados de la mano, abrazados y hasta besandose sin encontrar muestras de rechazo ni verguenza. Es mas, podrias preguntarle a un policia o una ama de casa en que parte del tiegarten estaba la zona gay y te direccionaban amablemente.

Sin embargo tanta apertura también tenía su lado poco amable. Si bien había mucha facilidad para los encuentros y contactos entre hombres, la cantidad había superado en mucho a la calidad. Los contactos eran frios y solo focalizados en la mera descarga instintiva, pasada la cual no habían palabras ni miradas. Es claro que nadie podría ser tan iluso como para irse a un sauna o al tiergarten a buscar pareja, sin embargo el sexo totalmente desprovisto de contacto mas alla del requerido para una penetración se me aparecía desalentador y nada agradable.

Se acercaba la navidad y esta vez al lado de otro amigo latino nos aventuramos al "Connection Berlin", la disco mas popular de Berlin poe esos dias, y ya por inercia bajamos a la zona oscura del lugar. Lo mismo de siempre, patas en cuero, mañosos mirando lo que hacen otros, patas colgados de camas de cuero que colgaban del techo, sexo, miradas, sexo y mas miradas. Y de pronto unos pequeños ojos celestes de mirada tierna se posaron en los mios, al mismo tiempo que una suave mano rozo la mía. Rapidamente el dueño de esos ojitos tiernos ingresó a una de las cabinas preparadas para los encuentros y aunque con algo de temor hice lo mio e ingresé también.
(continuara)