
Un jueves santo no muy santo
El jueves santo de 1992 fue una fecha que nunca olvidaré.
Era cierto que durante mi niñez, mi grupo de amigos y yo, teníamos la rara costumbre de cometer una fechoría durante esa fecha. En una ocasión golpeamos la puerta de la tienda de un señor muy renegón que vivía en el barrio y quién nos persiguió por las calles de nuestra añorada santa Beatriz. Al año siguiente mi gran amigo Bruno lanzó un plátano aplastado hacia la ventana abierta de un lujoso carro, impactando el fruto en el pecho de un señor prolijamente vestido de blanco, y obviamente esto también generó otra persecución y esta vez en auto. Nunca podré olvidar tampoco esa ocasión en que con una cerbatana lanzamos un papelito en forma de dardo hacia la cabeza de un reportero que se encontraba en plena grabación de un informe en la puerta del canal 7.
Obviamente que con los años esa costumbre la fuimos dejando de lado, con los estudios, la adolescencia y en algunos casos como el mio, al tener que enfrentar la crisis de identidad ante una opción sexual que no era la esperada y ante el hecho de tener que trabajar como una forma de demostrar que estaba apto para ser adulto.
En esa ocasión, el jueves santo no fue una fecha elegida sino fue una fecha que brindaba una oportunidad. El único y primer amigo gay que tenía en esos días, el gran Raulito (Que en paz descanses querido amigo), ya tenía tiempo contándome sus hazañas y aventuras por las discos de ambiente de ese tiempo y las cuales yo no conocía. Tampoco perdía oportunidad para picar mi curiosidad e invitarme a ir. Pero siempre mi enorme miedo encontraba su gran pretexto en el trabajo, al cual entraba muy temprano. Sin embargo, Raúl sabía que el negrero de mi jefe podría hacerme trabajar hasta en navidad pero ni loco chocaba con las santas fechas.
La enorme curiosidad venció al también enorme miedo y en menos de lo que suben los precios en los mercados, yo ya estaba montado en los microbuses que iban por toda la avenida México, dirigiéndome a la archiconocida y popular discoteca "Zeus".
Encuentros cercanos del tercer tipo
"Zeus" se encontraba en un edificio que parecía haber sido años antes una enorme fabrica. Para llegar a la discoteca teníamos que subir 3 pisos y la parte externa se mostraba amenazante pues la zona de por si era peligrosa al encontrarse en pleno distrito de La Victoria (curiosamente, después descubrí que mi trabajo quedaba a 5 cuadras de la disco).
Mi primera visión de la discoteca no pudo haber sido mas chocante. Las luces multicolores cayeron despiadadamente sobre mis ojos como látigos y la semi oscuridad del lugar se me antojaba entre amenazante y cómplice. Raúl fue rápidamente raptado por uno de sus amores de discoteca quien lo esperaba con ansias, mientras yo miraba anonadado a un lugar lleno de hombres bailando entre ellos, intercambiando miradas, abrazándose y hasta besándose. Dios mio! pensé "¿!En donde estoy!?" y comencé a planear esquivar la vigilancia de Raúl y escaparme pero ya me había enterado que a esa disco no se podía salir ni entrar después de las 11 pues por lo peligroso del lugar no pasaban ni siquiera microbuses. "Estoy condenado" pensé. Y como ya no me quedaba de otra me puse a fisgonear y para mi sorpresa pude encontrar que la mayoría de los hombres que se besaban eran masculinos ambos.
En mi ignorancia de esos tiempos, suponía que una pareja gay estaría formada por alguien masculino y alguien femenino, pero la confrontación directa con lo errado de estas ideas fue chocante. Lo que agravó mas mi noche fue encontrar al instructor del gimnasio al que estaba yendo, besándose apasionadamente con uno de los alumnos del mismo. Ambos bien al bigote y con sus tarzanescos cuerpos, nunca me hubieran hecho suponer la realidad de sus objetos de deseo. Para rematar la noche también encontré a un chico que estuvo en el mismo salón que mi hermano en la secundaria. Claro que este caso era diferente, pues era de esos que a lo lejos te parecen y de cerca estas totalmente seguro de que era gay.
Como una Plegaria
Para mi suerte había mucho sillones donde esconderme y la mayor parte de la noche ya tenía planificado dedicarme a observar a Raúl besándose con media disco y tan solo mirar a los demás, cuando de pronto una voz al frente mio me pregunto si estaba escondiéndome de alguien. Era un joven de piel morena, rasgos muy varoniles y agradables quien me miraba entre curioso y sonriente, y quien también me invitó a bailar. No quise explicar que no sabia bailar y que me estaba escondiendo de media disco y rápidamente me levanté seguido por sus amables y risueños ojos.
Bueno, en esos momentos no sabía que ese joven de lindos ojos se iría a convertir a futuro en uno de los cuasi romances mas tormentosos que pasarían por mi vida, por lo que me dirigí a buscar otro escondite cuando de pronto una figura delgada, de cabellos largos, piel trigueña, ojos alocados y lentes grandes y divertidos, me agarraba de la mano y me decía que quería bailar. Recuerdo que estaba sonando "Like a Prayer" de Madonna en versión remix y Alfredo, así se llamaba quien después se convertiría en un gran amigo, me dijo que a Madonna no podíamos despreciarla. Le dije que no sabía bailar y que nunca lo había hecho. Siendo mas claros, la ultima vez que había bailado había sido cuando cumplí 8 años e incluso esa vez lo había hecho a la fuerza (malvadas madres que te obligan a bailar de niño).
Alfredo, era muy práctico y me dijo que mirara alrededor, que en realidad nadie sabía bailar, que por eso las discos eran oscuras, para que la gente no se diera cuenta de lo horrible que bailaban. Me comenzó a señalar a uno y a otro mientras hacía comentarios graciosos "esa loca parece que estuviera con diarrea", "esa otra parece que estuviera matando cucarachas" y luego, muy serio, me dijo que la idea era de que no baile para los demás, que no baile para que me mire la gente, sino que baile sintiendo la música, porque la sientes dentro de tu cabeza y quieres sentir que esa canción la interpretas tu, que finalmente que me sienta madonna.
Ante ese comentario me puse a reír y comencé a intentar bailar. Baile esa canción y la sentí dentro mío. Sentí que la diosa Madonna había pensado en hacer feliz a un simple y pálido chico mas común que corriente y que le había dedicado una canción. Y baile muchas mas y saben que cosa: Me sentí feliz. No supe hasta mucho después que eso era ser feliz. Sentir la belleza de las cosas buenas y bonitas, sin importar que los demás te critiquen o te juzguen, solo sentirla para ti y hacerla parte de tu vida.
Mil y una noches
También me di cuenta que esa noche había abierto la puerta de entrada a una aventura mucho mas grande , un aventura que me traería mucha alegría y diversión pero también mucho peligro y tristeza, pero que a pesar de todo si valía la pena correr el riesgo si el premio era llegar a ser lo que uno desea de si mismo.
Lógicamente después de ese jueves santo vinieron muchos fines de semana mas en donde no importaba dormir solo 2 o 3 horas o llegar al trabajo "de boleto" pues ese mundo tan terrible, marginal, peligroso , pero maravillloso, lleno de colores, fantasía, ilusiones y música, era mío cada noche y en cada remix o canción.
Y han pasado mas de 15 años y seguiré bailando convirtiéndome en el niño asustado que de pronto abandona el miedo y se vuelve adulto tan solo gracias a "like a Prayer" y seguiré dando gracias a Madonna por hacerme tan feliz y como dicen los chicocos de Abba, daré gracias a la música.
7 comentarios:
gracias a ti
Qué interesante saber un poco más de ti. Hace a~nos que te conozco y me sorprendo que hayas vivido cosas que no sabía y otras que se asemejan a mis experiencias.
Me ha encantado leerlo, y espero que sigas escribiendo más...
:)
Lucho Cordts
Gracias amigo! Muy interesante y muy bien escrito, espero mucho mucho mas!!!
- Stevegen
Jejejejeje, me gusto ese relato,tierno y para hacernos acordar nuestros inicios, que ni kiero acordarme , jejeje.
Roberto
Hugo,acabo de leer lo tuyo,me encantó,es un desperdicio el que no te dediques a escribir,mira estoy sorprendido (no por dudar de tu capacidad) sino de la forma tan espontánea,didáctica y amena,TE FELICITO de corazón,me gustaría escribir en lo que pides (opnión) pero no se cómo hacerlo,explícame y cuando vengas me enseñas directamente o trata de hacerlo por elchat o por un mail.
Un besito y sigue batiendo a lo de la escritura.
Antonio Arbulú
uyyyyy huguito que recuerdos apesar de no haberte conocido aun en eso tiempos todo eso me trae mucha nostalgia por que tambien pase por experiencia muy similes y que gracias atui amistad y compañia puede afrontar gracias amigo... sigue escribiendo pues un beso freddie
Me sorprendo de lo buen relator y hasta buen escritor que eres,me conmovistes mucho en verdad me gustaria seguir deleitandome con esas vivencias y experiencias q a lo largo de la vida te sucedieron,apludo la decision de escribir.un abrazo fuerte.
tu amigo de siempre pedrodrope.
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