Teddy Bear
Era T o más conocido por mí como teddy bear. Un fanático de los ositos de peluche y que además besaba y abrazaba como el mas tierno de los peluches que uno pudiera haber deseado en su vida. Aquella vez no hubo sexo fugaz, solo abrazos, besos y las mas tiernas caricias que jamás pensé que existieran en esas frías tierras. Luego de ese encuentro volvimos a salir e incluso me presento a los amigos con quienes se encontraba visitando Berlín pues los 3 eran de la ciudad de Hannover (Dato curioso: sus amigos no sabían que existía Perú). Teddy Bear era el hombre mas romántico, detallista y amable que hubiera conocido. Finalmente me invito a pasar un fin de semana en Hannover.
La casa de T era pequeña pero bellísima, los colores eran sumamente agradables y el calido interior ofrecía un enorme contraste con el paisaje helado y cubierto de nieve del exterior. Observando los detalles de la sala llamó poderosamente mi atención el encontrar en varios lugares las fotos de un joven de rasgos orientales. T me explicó que se trataba de las fotos de su ex pareja.
Un Romance Gitano
La historia con el chico de las fotos se inició hace mas de 5 años. T es ingeniero automotriz encargado de capacitar al personal de wolkswagen por el mundo y el joven oriental era agente de viajes. Ambos se conocieron, se enamoraron y comenzaron a hacer coincidir sus destinos y de esa forma el romance tenia lugar un mes en el caribe, a las semanas continuaba en Indonesia, luego en Madrid, para pasar a Chicago y así por todas las partes del mundo durante varios años.
La historia terminó hacía un año y medio cuando el jovencito le dijo a T que estaba cansado de un romance errante y que necesitaba estar con alguien a quien ver todos los días y que había conocido a un hombre en su país de origen de quien estaba enamorado. T quedó con el corazón roto pues lo quería mucho.
A pesar de presentir que ese amor no se había ido del todo logré pasar un inolvidable fin de semana en esa bella ciudad, sin poder evitar sentirme triste al tener que regresar a Berlín pues a los pocos días debía retornar a Perú. Obvio que nos hicimos promesas de pronto retorno, promesa que cumplí a los 6 meses que retorné pues sentía que ya me sería imposible conocer a alguien como T en alguna otra parte del mundo.
Liebst Du Mich ?
El ansiado reencuentro sin embargo, se tornó en amarga decepción. T no era el mismo dulce y tierno hombre que había conocido. No dejó nunca la amabilidad que lo caracterizaba pero sin embargo lo sentí frío y lejano. Esa noche fue una de las tristes que pasé mirando como dormía y sin saber que sucedía.
Al día siguiente bajamos a su auto y lo confronté. El me dijo directamente que teníamos que terminar. Me dijo que no estaba listo para vivir otra relación con alguien de otro país y que sabía que para mi era importante mi trabajo y mi carrera y que sabía que no los dejaría fácilmente , que temía que el sentimiento siguiera creciendo en él y que le aterrorizaba pensar que un día de estos leería un mail mío indicando que ya tenia una pareja en Perú y que finalizaba la relación y no podría soportar pasar por eso otra vez.
Solo le hice una pregunta, en el poco alemán que sabia: Liebst du Mich?. ("¿Aun me amas?"). Solo 3 palabras que hicieron que T bajara la cabeza, se empañaran sus tiernos y dormilones ojos celestes y me respondiera que en esa decisión no tenia que ver el amor sino que necesitaba protegerse, que no quería volver a sufrir de la forma que había sufrido hace poco.
Me despedí de él y esa fue la última vez que lo vi. Cogí el U-Bahn hacia Tiegarten e ingresé al lugar mas alejado que encontré para si poder dar rienda suelta a mi dolor. Llore hasta que ya no sentí que hubiera mas lagrimas para brotar y el cielo comenzó a llorar conmigo. Una terrible lluvia de verano cayó sobre el enorme parqué alejando a todos los posibles testigos de mi pena. Lloré y seguí llorando y en ese llanto me despedía de Berlín. De esa ciudad tan llena de libertad, pero también de sexo fácil y al paso, plagada de respeto por las diferencias pero lleno de gente pugnando por parecerse al resto, esa ciudad tan cosmopolita y avanzada pero que también albergaba a seres que buscaban afecto y amor y que sufrían o temían tanto al dolor de una separación al igual que a cualquier otra persona del mundo.
Auf Wiedersehen Berlin
Adiós Berlín, ciudad bella y avanzada que en sus paredes externas va pintada de graffitis de cultura, liberalidad y tecnología pero que al interior alberga los mismos miedos, necesidades y temores que cualquiera. Adiós Querido T y que el angelito del triunfo haga posible que haya mas gente como tú rondando los cuartos oscuros, las discotecas y las fiestas desnudas, que tan desnuda la gente podrá estar pero es muy difícil que la gente desnude su alma como tú lo hiciste.
Era T o más conocido por mí como teddy bear. Un fanático de los ositos de peluche y que además besaba y abrazaba como el mas tierno de los peluches que uno pudiera haber deseado en su vida. Aquella vez no hubo sexo fugaz, solo abrazos, besos y las mas tiernas caricias que jamás pensé que existieran en esas frías tierras. Luego de ese encuentro volvimos a salir e incluso me presento a los amigos con quienes se encontraba visitando Berlín pues los 3 eran de la ciudad de Hannover (Dato curioso: sus amigos no sabían que existía Perú). Teddy Bear era el hombre mas romántico, detallista y amable que hubiera conocido. Finalmente me invito a pasar un fin de semana en Hannover.
La casa de T era pequeña pero bellísima, los colores eran sumamente agradables y el calido interior ofrecía un enorme contraste con el paisaje helado y cubierto de nieve del exterior. Observando los detalles de la sala llamó poderosamente mi atención el encontrar en varios lugares las fotos de un joven de rasgos orientales. T me explicó que se trataba de las fotos de su ex pareja.
Un Romance Gitano
La historia con el chico de las fotos se inició hace mas de 5 años. T es ingeniero automotriz encargado de capacitar al personal de wolkswagen por el mundo y el joven oriental era agente de viajes. Ambos se conocieron, se enamoraron y comenzaron a hacer coincidir sus destinos y de esa forma el romance tenia lugar un mes en el caribe, a las semanas continuaba en Indonesia, luego en Madrid, para pasar a Chicago y así por todas las partes del mundo durante varios años.
La historia terminó hacía un año y medio cuando el jovencito le dijo a T que estaba cansado de un romance errante y que necesitaba estar con alguien a quien ver todos los días y que había conocido a un hombre en su país de origen de quien estaba enamorado. T quedó con el corazón roto pues lo quería mucho.
A pesar de presentir que ese amor no se había ido del todo logré pasar un inolvidable fin de semana en esa bella ciudad, sin poder evitar sentirme triste al tener que regresar a Berlín pues a los pocos días debía retornar a Perú. Obvio que nos hicimos promesas de pronto retorno, promesa que cumplí a los 6 meses que retorné pues sentía que ya me sería imposible conocer a alguien como T en alguna otra parte del mundo.
Liebst Du Mich ?
El ansiado reencuentro sin embargo, se tornó en amarga decepción. T no era el mismo dulce y tierno hombre que había conocido. No dejó nunca la amabilidad que lo caracterizaba pero sin embargo lo sentí frío y lejano. Esa noche fue una de las tristes que pasé mirando como dormía y sin saber que sucedía.
Al día siguiente bajamos a su auto y lo confronté. El me dijo directamente que teníamos que terminar. Me dijo que no estaba listo para vivir otra relación con alguien de otro país y que sabía que para mi era importante mi trabajo y mi carrera y que sabía que no los dejaría fácilmente , que temía que el sentimiento siguiera creciendo en él y que le aterrorizaba pensar que un día de estos leería un mail mío indicando que ya tenia una pareja en Perú y que finalizaba la relación y no podría soportar pasar por eso otra vez.
Solo le hice una pregunta, en el poco alemán que sabia: Liebst du Mich?. ("¿Aun me amas?"). Solo 3 palabras que hicieron que T bajara la cabeza, se empañaran sus tiernos y dormilones ojos celestes y me respondiera que en esa decisión no tenia que ver el amor sino que necesitaba protegerse, que no quería volver a sufrir de la forma que había sufrido hace poco.
Me despedí de él y esa fue la última vez que lo vi. Cogí el U-Bahn hacia Tiegarten e ingresé al lugar mas alejado que encontré para si poder dar rienda suelta a mi dolor. Llore hasta que ya no sentí que hubiera mas lagrimas para brotar y el cielo comenzó a llorar conmigo. Una terrible lluvia de verano cayó sobre el enorme parqué alejando a todos los posibles testigos de mi pena. Lloré y seguí llorando y en ese llanto me despedía de Berlín. De esa ciudad tan llena de libertad, pero también de sexo fácil y al paso, plagada de respeto por las diferencias pero lleno de gente pugnando por parecerse al resto, esa ciudad tan cosmopolita y avanzada pero que también albergaba a seres que buscaban afecto y amor y que sufrían o temían tanto al dolor de una separación al igual que a cualquier otra persona del mundo.
Auf Wiedersehen Berlin
Adiós Berlín, ciudad bella y avanzada que en sus paredes externas va pintada de graffitis de cultura, liberalidad y tecnología pero que al interior alberga los mismos miedos, necesidades y temores que cualquiera. Adiós Querido T y que el angelito del triunfo haga posible que haya mas gente como tú rondando los cuartos oscuros, las discotecas y las fiestas desnudas, que tan desnuda la gente podrá estar pero es muy difícil que la gente desnude su alma como tú lo hiciste.
1 comentario:
Hola Hugo, estan interesantes tus historias, son como cuentos,
Sin embargo seria mucho bacan si las pudieses enfocar un pco mas orientadas al lazo de la amistad si lo amerita el caso!!!! ( al final como son cuentos, seria mucho mas bonito con un final feliz despues de todo) Aunque no lo sea realmente, siempre se necesita una luz o esperanza cuando las cosas son tristes o no salen como uno desea!!!!
Y en general, esta muy bonita la narracion.
Te felicito amiguito!!!!!!!!!!
Un gran abrzo de tu pata de siempre!!!!
Roberto
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